Las 4 creencias que tienes que desaparecer para tener más dinero
- Aug 15, 2018
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¡No, yo estoy bien con mi sueldito! Por favor... seamos honestos, todos quisiéramos más dinero. Pero ¿has meditado concienzudamente sobre por qué no lo tienes? ¿Cuántas veces has ido a Saga este mes? ¿Piensas que tú no eres bueno para hacer dinero porque estudiaste letras? ¿Cuáles son tus creencias más íntimas sobre el dinero?
Cuando me fui de la universidad en la que estudiaba economía para ser periodista, mi mayor ansiedad era que mi nueva carrera nunca me iba a permitir alquilar un depa y salir de la casa de mis padres. Me veía ahí, con ellos, jubilándome, y me aterraba. Eso nunca sucedió. Salí de mi casa a los 22 años y gracias a Dios, siempre cayó dinero a mi bolsillo para pagar la renta.
Todos tenemos una relación complicada con el dinero. Nos da ansiedad tenerlo y nos da ansiedad no tenerlo. Ni hablar de nuestra relación con las tarjetas de crédito, que solo es una extensión de nuestro enjambre primario con la plata.

Para solucionar esta tensa relación, les voy a recomendar este extraordinario libro que acabo de leer sobre cómo mitigar los rompemuelles que toda relación complicada tiene.
Money: A Love Story, de Kate Northrup, dice que nuestra relación con el dinero es algo que tenemos que analizar profundamente, porque podemos tener creencias sobre el dinero que nos están impidiendo crecer y aumentar nuestros ingresos.
¿Creencias? Así es. Partamos de la premisa de que nuestras acciones, nuestros actos, son una consecuencia de nuestras creencias. Lógicamente, no haremos nada que atente contra algo que creemos firmemente.
Por ejemplo, como sé que soy mano abierta y se me va como agua entre las manos, siempre escondo dinero entre libros y en distintos sobre que coloco en armarios, mesas de noche, cajones, librero, etc. De hecho mi creencia espiritual sobre el dinero tiene mucho que ver con que sea mano abierta, desinteresada y poco ahorrativa. Yo creo firmemente que Dios siempre me va a dar qué comer. ¿Es esto un pro o un contra? Depende. No es muy eficaz en épocas de vacas flacas cuando no has ahorrado lo suficiente para pasar esas crisis financiera (que el algún momento llega). Tampoco es una visión responsable para acercarse a la edad de jubilación.
¿Cuál es tu creencia sobre ti y tu dinero? Por que de ahí parte todo. Por ejemplo, ¿tienes alguna creencia espiritual sobre la riqueza? ¿Qué creencias podríamos tener frente al dinero que nos está limitando?
Aquí van las 4 más importantes que tenemos que desterrar, según Northup:
#1 Alguien nos va a salvar
La primera creencia que tenemos que desterrar es que alguien nos va a salvar.
Alguien. ¿Quién? Alguien como tu papá, tu mamá, el príncipe azul que aún no conoces, el próximo sueldo de tu próximo trabajo que aún no existe. O en mi caso, Dios.
Y esto, querid@, es entregarle tu poder -financiero, en este caso- a alguien más. Es decir, lo que haces es no querer estar en control sobre tu vida.
Ese alguien puede o no existir, pero en realidad lo que estamos haciendo es mentirnos a nosotros mismos y pensar que un milagro ocurrirá y vendrá un salvador de nuestras finanzas.
Aquí el paso uno es sincerarnos. ¿Quién es tu salvador mágico en el fondo de tu corazón? Listo, paso uno, después de tu honesta respuesta, aniquílalo. Toma responsabilidad por tus finanzas.
Paso dos: revisa tu cuenta bancaria cada mañana y haz de esto un hábito. Así tendrás un claro panorama de lo que tienes y no tienes para gastar. Pon una alarma en tu celular si es necesario, a las 8 a.m. y acostúmbrate a revisar tus cuentas a diario. Porque si la revisas cada 15 días, vas a seguir pensando que tu saldo es de 5 mil a fin de mes, cuando en realidad ya vas más en por los 200.
#2 No soy buena con el dinero
La creencia #2 de la que nos tenemos que despojar es de que no somos buenos con la plata porque... (llena el espacio con lo que quieras).
¿Cómo se traduce esta creencia en nuestro vocabulario diario? “Yo no sé invertir”. “No sé ahorrar”. “No sé tener efectivo en mi bolsillo”. “Nunca he sido buena con los números”. “Mi sueldo se me va como agua”. “No sé cómo llegar a fin de mes”.
Si no sabes cómo administrar tu dinero, es hora de aprender. Todos podemos aprender. Y cuando tú dices que no eres bueno en algo, tu cuerpo te escucha, y se la cree.
Fake it until you make it reza el dicho en inglés. Cambiemos esa frase de “yo no soy buena para el dinero”, por “estoy aprendiendo a ahorrar”, “Este mes he ahorrado $30, estoy mejorando”.
No olvidemos que nuestras creencias se traducen en nuestros actos. Actuamos de acuerdo al sistema de valores y creencias que tenemos. Así que si tú crees que no eres bueno con los números o con el dinero, pues eso tendrás.
Así que es tiempo de desechar esa creencia. ¡Ya!
#3 Los que tienen dinero son unos “___”
¡Oh! Esta frase es la mejor, porque te hace tan superior cuando la dices o la piensas ¿verdad? “Tiene dinero porque es un: “tacaño”, “egoísta”, “hijito de papá”, “avara”, “calculadora”, “no tiene vida”, “solo piensa en el dinero…”, etc.
Cualquiera de estas frases tiene una poderosa carga negativa. Y por supuesto, ¿por qué tú, que eres casi angelical, quisieras pertenecer a este grupo indeseable de gente?
En otras palabras, observa lo que dices y cómo lo dices sobre otros que sí tienen dinero. Si tenemos prejuicios sobre cómo la gente obtiene su dinero, hacia allá irán nuestros actos. El resultado será alejarnos lo más que podamos de la plata.
Obviamente que nadie que se respete quiere dinero mal habido, pero fíjate bien cómo te expresas sobre alguien que conoces que tiene mucho más dinero que tú. ¿Harías algo para parecerte más a él o ella?
Hagamos un primer ejercicio ¿Qué adjetivo quieres usar para describir a una persona tacaña? Qué tal si lo cambias por frugal, medido, templado, previsor, responsable... ¡Ajá! ¿Ves cómo cambia la cosa?
Mi mejor amiga a los 23 años, había ahorrado cerca de US$ 30,000. Yo ya tenía 30 y no tenía ni 30 dólares en la cartera. La admiré, decidí creer que ella era inteligente, frugal y responsable. Desde entonces decidí adoptar algunas de sus acciones. Hoy ya tengo ahorros, y muchos menos zapatos.
Recuerden: nuestras acciones siguen a nuestras creencias.
#4. Valórate
Por 21 días, escribe en un diario 3 cosas que has valorado ese día en ti. ¿Por qué 21 días? Según estudios psicológicos, 21 días es lo que te toma en crear un nuevo hábito en tu vida. La autora de Money: A Love Story, nos dice que cada noche hagas el ejercicio de escribir en tu diario 3 cosas que valoras en ti. O mejor aún, 3 maneras sobre cómo contribuiste a añadir valor a la vida de alguien ese día.
¡Ajá! Interesante, ¿verdad? Al hacer este ejercicio estamos ejercitando el músculo que nos indica
a) qué tan valiosos somos y
b) divisar las oportunidades para añadir valor a la vida de los demás.
Esta es una excelente cualidad que adoptar si somos empresarios o freelancers.
Además, si añadimos 3 valores al mundo a diario, de hecho estamos siendo mejores personas.
¿Y tú? ¿Cuál es tu creencia sobre la plata? Me encantará escucharte. Envíame un email a katerina@katerinavaldivieso.com o cuéntame en los comentarios.


















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